Hace poco más de 2 semanas, tomando la típica ruta de mi casa al paradero, me encontré un gatito blanco. Tenía el pelaje crecido y sucio; una de sus orejas estaba cortada por la mitad; y su frágil cuerpo denotaba no haber comido hacía días... o semanas.
Como lloraba asustado, no pude resistirme a acercarme y acariciarle. Al principio huyó; pero, como es típico de mí, insistí hasta ganarme su confianza. Lamentablemente, como estaba tarde para mi entrenamiento de futsal, me disculpé y me alejé oyendo sus reclamos porque no me fuera. De regreso, en la noche, ya no lo encontré.
Pasaron dos días y volví a cruzármelo en el mismo pasaje. Y, como era de esperar, volví a brindarle cariño. Esta vez se dejó a la primera.
- Lo siento amiguito! Tengo que irme de nuevo.
Esta vez me siguió hasta el final del pasaje y me observó en silencio, inquieto.
De pronto se volvió una rutina vernos en mis salidas a la Universidad o a Plaza Vea, hasta que la semana pasada me decidí por empezar a darle comida.
Ahora, cada vez que entro al pasaje, sólo basta con decir: "Tth, tth, tth, Amiguito~", y el viene corriendo a saludarme. A veces me acompaña hasta poco más lejos del pasaje. Pero luego regresa, triste de que yo no lo cargue y lo lleve a casa, para abrigarle, darle de comer, jugar con él, y darle todo mi cariño...
Y me siento triste. Imaginarlo tantas horas sin comer; con frío; soportando las lluvias de este invierno... acompañado de su soledad y la esperanza de encontrar algo.
Ay, amiguito... He comprendido que nos parecemos un poco... Tú y yo buscamos un lugar en el mundo al cual pertenecer. Perdóname que yo no pueda sólo más que darte cariño y unas Whiskhas de Plaza Vea que comes con desesperación.
Prometo encontrarte un hogar. Sólo dame tiempo.
Cosas que me pasan
domingo, 5 de agosto de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
Sueño...
Señores, si se trata de dormir en cualquier lugar, a cualquier hora, aquí tienen a la número 1.
En la combi, el taxi, el interprovincial; en el piso, en el sofá, en una silla, en el water. Sobre cualquier cosa y en cualquier lugar, me quedo dormida.
Pero el problema no es quedarse dormida... El problema viene cuando te quedas jato al frente de tu profe y de todo el salón; porque literalmente estás: EN LA PRIMERA FILA.
Te sientas adelante con el fin de prestar tooooda la atención del mundo a tu profesor a las 7.30 am, pero no puedes. Tu ojo derecho empieza a cerrarse y combates en un dura batalla contra tu espalda para no reclinarte pa' delante ni pa' atrás... Pero es inevitable.
Por eso, aprovecho que es domingo y hago un brindis por todos aquellos buenos profes que ya conocen todas mis poses al dormir... Jajajaja.
viernes, 18 de mayo de 2012
La atajada
Les contaré dos cosas importantes para entender esto que viene:
1. Formo parte de la selección de futsal de mi universidad y soy arquera.
2. Uso lentes permanentemente y mi medida es de 4.75 en ambos ojos. Sí, estoy algo ciega.
Bueno, ayer fue el primer partido de la selección. Jugamos contra las chicas de la universidad Agraria que, literalmente, vestían uniformes que traslucían sus calzones. Creo que una de ellas llevaba hilo extra delgado. DA FUCK I JUST SAW!!?
En fin, debido a ello teníamos a un público eufórico, lleno de machos hormonizados, delirantes de patadas, caídas y pelea de mujeres. Lo malo para ellos es que no hubo mucho de eso.
Pero lo relevante, a lo que quiero apuntar, es que cuando entré a jugar el árbitro no me dejó usar lentes -pequeño detalle-; así que me aventuré a jugar a ciegas (sin lentes).
Técnicamente, lo único que veía era manchas azules y verdes moviéndose por la cancha, y con suerte le atinaba a todos los ataques contrarios... Pero luego vino... LA ATAJADA del partido. Qué Benji Price, qué Escorpión, qué Raúl Fernández, qué Leao Butrón, ni qué Llontop.
Gente... Ayer, me consagré como la mami del arco. Pasó algo más o menos así:
Nota importante: comprar lentes de contacto.
1. Formo parte de la selección de futsal de mi universidad y soy arquera.
2. Uso lentes permanentemente y mi medida es de 4.75 en ambos ojos. Sí, estoy algo ciega.
Bueno, ayer fue el primer partido de la selección. Jugamos contra las chicas de la universidad Agraria que, literalmente, vestían uniformes que traslucían sus calzones. Creo que una de ellas llevaba hilo extra delgado. DA FUCK I JUST SAW!!?
En fin, debido a ello teníamos a un público eufórico, lleno de machos hormonizados, delirantes de patadas, caídas y pelea de mujeres. Lo malo para ellos es que no hubo mucho de eso.
Pero lo relevante, a lo que quiero apuntar, es que cuando entré a jugar el árbitro no me dejó usar lentes -pequeño detalle-; así que me aventuré a jugar a ciegas (sin lentes).
Técnicamente, lo único que veía era manchas azules y verdes moviéndose por la cancha, y con suerte le atinaba a todos los ataques contrarios... Pero luego vino... LA ATAJADA del partido. Qué Benji Price, qué Escorpión, qué Raúl Fernández, qué Leao Butrón, ni qué Llontop.
Gente... Ayer, me consagré como la mami del arco. Pasó algo más o menos así:
Ok, sí, bueno... No fue exactamente como lo planeé. NO VI LA PELOTA, pero al menos no se metió al arco. JAJAJAJAJAJ
Nota importante: comprar lentes de contacto.
lunes, 14 de mayo de 2012
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